Muchos lo llaman guitarra; sin embargo, el cuatro dista mucho
de ser una, ya que posee cuatro cuerdas y es de menor tamaño. Otra diferencia
entre la guitarra y el cuatro, es que la primera, en su técnica más difundida,
se hace sonar tocando las cuerdas con la punta de los dedos (punteando);
mientras que el segundo, se ejecuta principalmente por rasgueo o charrasqueo.
El cuatro puede ejecutarse como solista y también como
instrumento acompañante tanto para música ritual como diversional. Este
instrumento está presente en todas las regiones de Venezuela.
En Lara, por ejemplo, existe la mayor variedad de cuatros
para el acompañamiento del tamunangue, principal manifestación musical del
estado. Estos cuatros se diferencian por el tamaño, el número de cuerdas y su
afinación. Se pueden encontrar así el cuatro y medio, el cinco, el cinco y
medio, el seis y el octavo.
Tanto en la música popular como en la académica está presente
este instrumento, de hecho existe uno especial para conciertos, construido bajo
criterios de calidad y equilibrio de voces, sonoridad, facilidad de ejecución y
pulcritud artesanal. Por lo general, cuenta con más trastes, las maderas son más
duraderas, su acabado es más fino y su costo es mayor al de un cuatro
tradicional.
El arraigo del cuatro en la música venezolana va hasta su
adecuación a los nuevos tiempos. Es así como se encuentran cuatros de fibra de
vidrio, la última creación del luthier venezolano, Luis Ruiz. Este cuatro cuenta
con salida de audio, reguladores de volumen, ganchos para colocarle correa
sujetadora (tipo guitarra eléctrica) y su caja de resonancia es de fibra de
vidrio.
El cuatro llega al siglo XXI y promete quedarse alojado por
siempre en la idiosincrasia de los venezolanos, cantando historias, sonando
amores, vibrando cultura.
Los "cuatreros"
Aunque el término es utilizado en Venezuela para identificar
a los ladrones de ganado, cada vez es más popular esta palabra para identificar
a los ejecutantes del cuatro. Dentro de esta lista se mencionan algunos de los
nombres de los más destacados, haciendo la salvedad que de seguro, muchos
quedarán fuera por cuestión de espacio y porque cada día nacen más y mejores en
toda Venezuela.
En su desempeño como instrumento solista, el cuatro ha
recibido aportes de grandes músicos, como el del ya desaparecido, Freddy Reyna,
quien lo llevó a escenarios internacionales y además creo un método novedoso
para ejecutar este instrumento.
Hernán Gamboa también aporta su técnica del "rasgapunteao",
en la cual se combinan el charrasqueo con el punteo propio de la guitarra, así
como acordes bastante complejos para lograr una sonoridad única.
En la actualidad, es importante la labor de José "Cheo"
Hurtado, quien además de ser excelente solista, tiene el mérito de haber tocado
su instrumento en combinación con una orquesta sinfónica.
Asimismo, viene abriéndose paso una nueva generación de
cuatristas que prometen seguir difundiendo la imagen de Venezuela por el resto
de los años, dentro y fuera del país.