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¿Quirpa es un acorde o fue alguien que
existió?
Por: José Felipe Luna
La respuesta es: Las dos cosas, de hecho muchos
compositores y cantantes han contado como fue la muerte de quirpa y lo que
genero esa muerte tan Vil y Cobarde, pero en esta recopilación se explica quien
fue Don José Antonio Oquendo o mejor conocido como el Maestro Quirpa, Prospero
ganadero del llano veguero de finales de siglo :
“JOSE ANTONIO OQUENDO”
A mediados del siglo XIX, cuando cesaron un poco
las revoluciones del país, como la Guerra Federal, la Revolución de Azul o la
Guerra del 92, aprovechaban los comerciantes de la época para trasladarse por
los difíciles caminos que venían ó Iván, desde los llanos orientales ó centrales
a vender sus mercancías y a comercializar el ganado, siendo el único medio de
transporte los burros, bueyes y mulas que conformaban los arreos, y por supuesto
el caballo, animal importante y primordial del llanero parra arrear las madrinas
de ganado que serían vendidas a las tropas del gobierno y exponiéndose al
peligro de los asaltadores de caminos, los cuales asesinaban para robar el
ganado y así satisfacer el hambre de sus tropas de forajidos, diezmados por la
guerra.
Uno de estos tantos comerciantes, fue JOSÉ
ANTONIO OQUENDO, al que apodaban “QUIRPA”, llanero de a caballo, buen ganadero
de soga en mano y a píe, cantador recio de la sabana, buen coplero, buen
contrapunteador, su voz era reconocida en cada uno de los pueblos y rincones mas
apartados de la inmensidad del llano. Con certeza no se sabe su lugar de origen,
algunos decían que era de Apurito, Palmarito ó Guasdualito, lo cierto es que era
hijo de la inmensa tierra llanera.
Siempre le acompañaba su amigo y compañero de
faena y parranda, “EL GUITARRERO”,y junto a ellos no faltaba la mula, la cual
llevaba sobre su lomo, “la camoruca” ó arpa llanera, instrumento musical, el
cual “QUIRPA”, ejecutaba magistralmente, convirtiéndose en el coplero que se
auto-acompañaba, con su grito de guerra: “...llego “QUIRPA”, el arpista y buen
coplero. Vamos a ver quien responde, acompáñame guitarrero” . y así se prendía
la fiesta, donde se divertía la gente en tarantines y pulperías, entre palos de
aguardiente y el relancino contrapunteo.
En uno de estos viajes, JOSÉ ANTONIO OQUENDO,
“QUIRPA”, venía hacia Caracas, con una madrina de ganado llegando a San
Sebastián, le comento a su “GUITARRERO”: “...mire compa ya vamos llegando a San
Sebastián, dejamos allí los peones que cuiden el ganaó y usted y yo nos ajilamos
un poquito más arriba, y nos llegamos a Güiripa pueblo fresco y de mujeres
bonitas, yo tengo muy “guenas” relaciones con esa gente, y vamos a parrandeá tó
la noche, y “jembra” que se me alebreste, me la llevo en los cachos...”
Fue así como ”EL GUITARRERO” preparo la mula con
el arpa, en un saco metió unas garrafas de ron, su “porsiacaso” con queso,
casabe y papelón, limpió y afino su guitarra (cuatro) y emprendieron el viaje
hacia Güiripa.
Ya “QUIRPA”, era conocido ampliamente en el
pueblo, su fama había llegado hasta Güiripa, y en una sola voz se oían a los
lugareños: “...epa cuñaó a pararse que llego Quirpa..” Es así como uno a uno,
los moradores se fueron preparando para el gran parrando, llegaron hasta las
orillas del río, donde se prendió la gran fogata, y las treinta y dos cuerdas
del arpa, ejecutadas por “Quirpa” y acompañado por el guitarrero; arrancaron con
una “guacharaca”, la cual puso en calor a hombres y mujeres que al compás del
zapateo, comenzaban la gran fiesta.
A medida que las horas pasaban, el parrando
tomaba más color, y bajo los efectos del alcohol, “Quirpa” y “El Guitarrero” no
dejaban de tocar, lanzando coplas tras coplas en recios contrapunteos, entre
“Quirpa” y los cantadores de la zona, los cuales uno a uno caían vencidos por
los versos “mata copleros” que con destreza “Quirpa” les refutaba. Bajo el
fragor del baile, cuentan, que “Quirpa” puso los ojos en una morena
despampanante que también le correspondía, haciéndole “ojitos”. “Quirpa”
inspirado por la belleza de esta mujer, se olvido de sus contrarios, y comenzó a
galantear con sus versos a la fémina, destacando todos los atributos que a ella
adornaban; pero, como siempre hay un “pero”, la mujer tenía “dueño”, y su
“dueño” también era coplero, y así salió retando a “Quirpa” improvisándole
versos fuertes u ofensivos, los cuales a “Quirpa” no le hicieron mella y le
replicaba en forma tan relancina, ridiculizándolo, viéndose ya perdido y muerto
de rabia por los celos y la impotencia por no lograr su objetivo contra
“Quirpa”, el marido celoso, dicen, lanzo este verso: “... si has llegado a estos
lares, viniendo desde tan lejos, ya se te acabo el carburo, tu eres un pobre
pendejo y que se sepa en Caracas también en el mundo entero que aquí en Güiripa
señores, no quieren a los llaneros..”, he inmediatamente dando un salto felino,
puñal en mano, de un solo tajo corto las 32 cuerdas del arpa que con maestría
tocaba “Quirpa”, y es así como se prende el berenjenal, “Quirpa” como buen
llanero, se enfrento a puño limpio contra quien ozó dañar su arpa, en medio de
la trifulca “Quirpa” recibe certera puñalada, que le quita la vida en el acto.
El Guitarrero en defensa de su patrón y compañero de parranda sale en su
defensa, pero también es herido, dicen, recibió hasta dieciséis puñaladas,
salvando la vida de puro milagro.
Cuentan, que después de la escaramuza, todo quedó
en silencio, y en medio de la semioscuridad, solo se destacaban dos cuerpos
tendidos sobre la tierra, el de “QUIRPA” y “EL GUITARRERO”, y la sangre que
fluía de las heridas, llegaba hasta el río, tiñendo las aguas de rojo, los
cuales serpenteaban corriente abajo, siguiendo su propio cause.
Recopilación de Cipriano Moreno.
José María Bastiani
Adaptación: Raúl González “El Caicareño”
Es así como dejo este mundo el Inmortal quirpa.
El Guitarrero se llamaba Juan Rafael, el apellido me ha sido imposible
encontrarlo. Recomiendo ampliamente una composición muy intensa declamada por
Don Rafael Martines Arteaga (El Cazador Novato) donde cuenta esos últimos
momentos entre la realidad y la fantasía, sobre todo por lo afectado que se
encontraba el Maestro Quirpa, no por sus mortales heridas, si no por el hecho de
que le cortaran las 32 cuerdas a su Amada Arpa, esa era su verdadera angustia...
Con el Cariño de siempre:
Jose Felipe Luna
0414-4821723
jfelipeluna@hotmail.com
jfelipeluna@cantv.net
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