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José Romero Bello, Trayectoria Artística

 Por: Yolaiza Boada

José Hernán Romero Bello fue un reconocido cantante, compositor, arpista, cuatrista y empresario de música llanera que logró poner en alto el nombre del estado Apure y de Venezuela. 

Nació bajo el sonido blanco y homogéneo de una fuerte lluvia que se desprendía en horas de la madrugada de aquel día 22 de agosto de 1922 en el pueblo de Arichuna capital de la parroquia Peñalver del municipio San Fernando del estado Apure. 


Jose Romero Bello


Su padre don Narciso Romero un funcionario policial responsable y honesto, su madre doña Librada Bello, mujer querendona y de buenos principios. 

Realizó estudios de educación primaria en su ciudad natal, en una escuela para varones regentada por el bachiller Pedro Manuel Armas.  

Vivió una infancia normal típica del muchacho llanero que disfruta de las bondades de un hogar bien constituido donde recibía amor, respeto, principios y valores. 

Desde muy temprana edad comenzó a dar muestra de sus inclinaciones por el arte musical arpa, cuatro y maracas, amaba el canto sabanero, era frecuente verlo construir guitarritas de juguete, tocar y cantar pasajes y joropos era su música favorita. 

Sus padres buscando un mejor nivel de vida para la familia decidieron mudarse y establecerse en un poblado llamado Punta Brava ubicado en el municipio Cedeño del estado Bolívar, pero no lograron alcanzar las metas propuestas; no les fue bien razón por lo cual a principio de los años treinta se  regresaron a su lugar de orígen. 

A medida que fue creciendo fue aprendiendo de las faenas propias del llano convirtiéndose en un llanero de a caballo, arreador de bueyes trapichero, sacador de tareas cortando montes con machete y garabato, bonguero de palanca en los ríos Orinoco, Apure, Payara, Arauca y como buen llanero nunca dejaba de lado sus coplas, su pasión era el canto auténtico ese que conserva la pureza de la sabana con su olor a mastranto y bosta. 

Cuentan que en sus ratos de descanso de las faenas diarias tomaba su guitarrita y sentado bajo la sombra de un mamón contemplaba los atardeceres y cantaba a la imaginación, su éxtasis era interrumpido por el ulular de una manada de araguatos que al otro lado del río también despedían las tardes arichuneras. 

En las fiestas  del pueblo, Romero Bello siempre buscaba estar hacia el lado donde estaban los músicos, eso le daba la posibilidad de conseguir una oportunidad, siempre le daban un chance para que actuara y si en los bailes tocaban músicos conocidos era mucho mejor para él porque ya la actuación la tenía asegurada. 

Era frecuente verlo llegar a los parrandos al lado del arpista Juan Enrique Oropeza y del guitarrero José Antonio Oropeza.  

En el año 1938 siguiendo sus inclinaciones de niño y adolescente decide ponerle mas empeño a la música, siendo una fuente de inspiración el hecho de haber escuchado al arpista Jesús María Flores tocar el arpa, a quien le preguntó si él podría aprender a tocar, recibiendo como contesta: "claro que si, ninguno nace aprendido"; esas palabras lo incentivaron tanto que se hizo la exigencia de aprender y para ello tomó la decisión de contactar al maestro Adalberto Chaparro a quien  le pagó para que le construyera un cuatro, dejándole entendido que el vuelto se lo diera enseñándole a tocar; este músico fue quien le construyó su primer cuatro y también le enseñó las primeras notas musicales. 

Estas incursiones artísticas lo fueron alejando de las labores propias del llano y del trabajo como bonguero. 

A los inicios de los años 40 ya perfilaba  como coplero, le gustaba el contrapunteo, solía ser altanero y agresivo, dominaba la sincopa, jugaba con el ritmo y la melodía, era de los que no dejaba que se escuchara el remate del coplero adversario. 

En la medida que transcurría el tiempo iba acentuándose en este apureño el interés por desarrollar sus cualidades artísticas musicales, no desperdiciaba ocasiones y no escatimaba esfuerzos para poner de manifiesto sus condiciones de vocalista, razón por la cual decide abandonar su pueblo natal para viajar a San Fernando, al no tener dinero suficiente para pagar el pasaje se comprometió en prestarle ayuda al palanquero. 

En San Fernando hace llave con el maestro Ruperto Sánchez, oriundo de Camaguán estado Guárico y una leyenda del arpa, con él comenzó  a presentarse en eventos, visitaron pueblos importantes del estado Apure, comenzó  a  tocar y cantar en sitios nocturnos como El Botellefón y El Verdum. En esa época apareció Angel Custodio Loyola dando sus primeros pasos en el canto, este hecho hace reaccionar a Romero Bello al punto que decide buscar nuevos horizontes fuera de su natal Apure. 

Al principio de la década de los cincuenta se traslada a San Felipe, capital del estado Yaracuy, allí ejerció la profesión de quiosquero vendiendo periódicos, pero también debutó en una emisora llamada "Radio Yaracuy", dando cátedra de llaneridad.  

De San Felipe agarró camino hacia la ciudad de Calabozo estado Guárico, allí se encuentra con su tío Santiago Bello con él se inicia en labores de ayudante de camiones. En esta población conoció al arpista Ricardo Acevedo con quien cantó en varias oportunidades. 

En el año 1954 se trasladó a Caracas y se radicó definitivamente en la capital del país donde logra cristalizar sus sueños.  Fue presentado en el programa de televisión, el "Show de las Doce" de Vicente Saume transmitido por Radio Caracas Televisión; hay quienes aseguran que fue el primer cantante de música criolla que se presentó en ese programa cantando en vivo. 

Fundó el grupo musical "Los Llaneros del Oeste", con ellos grabó sus primeras canciones en formatos de disco, entre ellas: "Cunavichero",  "Pasaje Araucano", "Boca de Apure" y "Añoranza". 

Posteriormente en las décadas de los sesenta y setenta grabó varios discos de larga duración, consagrándose como uno de los músicos más recordados de la historia, entre los cuales cabe mencionar: " Entre Guárico y Apure" (1963), "La Rubiera" (1964), "Florentino y el Diablo" (1966), Leyenda de Cantaclaro" (1967), "Llanerazo de mi Tierra" (1967), "La Rubiera Volumen II" (1969), "Leyendas de la Llanura" (1969), ""Leyendas Llaneras" (1970),  El Corrío de los Animales (1971),  La Leyenda del Horcón (1973), Los Cazadores del Llano (1974),  Homenaje al Cantautor (1977),  Cantor del Llano Infinito (1979).

Famosas se hicieron las piezas "Arauca", "Llano como yo mismo", "El Parrandero", "Flor de Apure" y otras..

Entre sus composiciones  y éxitos sobresalen: "El Arpista de mi Tierra", "La Garza Mora", "Corrío Fuentero", "Paralelo Uno", "Boca Apure", "Muchachas de mis Recuerdos:, "Diario de mis Amigos", "Llano cuando era Llano", "Coleador de Cocorote", "Morichalito", "El Turpial", "Paso Apure". 

En sus grabaciones fue acompañado por arpistas de la talla Cósme Pérez, Cándido Herrera, Joseíto Romero (su hijo), Rigoberto Valera, Eugenio Bandres, Guillermo Hernández, Esteban Gallardo y Remigio García. 

Romero también era maraquero y en sus producciones como intérprete grababa ejecutando las maracas. Como arpista su actuación era magistral, tocando el arpa grabó con "El Carrao de Palmarito", Juan del Campo, Adilia Castillo, José "Catire" Carpio, con su esposa Rosita Barrero mas un instrumental que hizo con su hijo Joseíto. Como Cuatrista grabó con Raquel  González y el Cazador Novato. 

En Caracas el maestro José Romero Bello desarrolló un espíritu de enseñanza y propagación de nuestro folclor; con Alfredo Acuña Zapata dirigió programas criollos por la emisora " Radio Difusora Venezuela". Era el director y productor musical del programa "Brindis a Venezuela", que para ese entonces era la única ventana abierta para los que querian proyectar su aptitud en el canto; allí conoció e instruyó a nuevos talentos de la canta criolla y bajo sus enseñanzas se convirtieron en grandes intérpretes de nuestra música. 

Fue evolucionando y perfeccionando sus aptitudes y pasión por la música, lo que lo llevó en la década de los setenta a ser un empresario  precursor en la apertura de salas nocturnas para presentar música llanera en vivo, su intención era promocionar a los nuevos valores de la canta criolla. De esta faceta se conocen dos cervecerías: "La Espuma de Oro" y "La Apureña", esta última ubicada en la Avenida Venezuela de El Rosal, a la altura de Chacaíto era un local pequeño, sencillo y humilde, se activó como una escuela y José Romero Bello era el gran maestro de esos muchachos venidos del llano con ganas de cantar, de dar a conocer su talento y triunfar, esa cervecería se convirtió en una especie de  paraninfo del folclor. 

Romero Bello también se desempeñó como director artístico y productor musical de los sellos  Discomoda, Velvet, Araguaney y Discos Payara, este último de su propiedad, ese fue otro emprendimiento que sirvió para darle oportunidad a los artistas que se inciaban en la canta criolla. Se convirtió en el segundo productor musical en el país  después de Valentín Caruci.

En todas estas facetas contribuía a luchar contra la transculturización formando nuevos talentos para llevar a la música llanera al sitial que le corresponde, entre ellos: Adilia Castillo, Juan del Campo, José Catire Carpio, Juan De Los Santos Contreras, Francisco Montoya, Angel Avila, Braulio Palma, Antonio Barcey, Rafael Montaño, Marcelo Quinto, Melecio García, Nelson Morales, Rafael Matos, Argénis Sánchez, Andrés García, Cristóbal Jiménez, Julio Miranda, Julio Pantoja, Ramoncito Pérez. Reinaldo Armas hace mención que conoció a José Romero Bello en una cervecería llamada La Escorchareli, ubicada cerca de la plaza Las Tres Gracias en la Avenida Maria Teresa del Toro, lo reconoce como uno de sus padrinos, un hombre que lo ayudó, lo orientó y le dio ejemplo. 

Algunos aseveran que de sus últimos alumnos el más apegado a él fue el caicareño Andrés García, recientemente fallecido, siempre lo acompañaba lo que trajo como consecuencia que absorviera sus conocimientos y al ponerlos en práctica  logró convertirse en una gran figura de la composición y del canto. 

Romero Bello era un experto para poner seudónimos a los artistas a Adilia Castillo la bautizó como "La Novia del Llano", a Juan Ignacio León Solorzano como "Juan del Campo", a Julián Indriago como " Julio Miranda", a José Algimiro Carpio como "El Catire Carpio", a Antonio Seijas como "Antonio Barcey", a José Romero como "Joseíto Romero". 

Era  tenaz en la difusión del talento nacional en materia de música llanera, era un gran productor musical y un sabueso para detectar nuevos talentos, le gustaba darle oportunidad a otros cantante para que se proyectaran, por eso en sus discos de larga duración siempre grababa acompañado, a excepción del disco de larga duración denominado " Cantor del Llano Infinito" que grabó solo. Era un hombre muy meticuloso, cuidadoso en la composición de temas, le gustaba estudiar, perfeccionarse y ampliar sus conocimientos en el canto. 

José Romero Bello se hizo inmortal con "La Leyenda de Florentino y el diablo", autoría del poeta Alberto Arvelo Torrealba, la cual adaptó al género llanero en un aire de pajarillo con revuelta de chipola y grabado en formato de disco larga duración, haciendo el personaje de Florentino mientras que el "Carrao de Palmarito" personificó el diablo. Esta versión del poema es la mas conocida y se convirtió en un clásico tanto a nivel nacional como internacional. Con esta interpretación alcanzó el estrellato y quedó bautizado como "El Eterno Florentino" ; también se le llamaba "El Coplero de Venezuela" y "Maestro" José Romero Bello. La interpretación de este poema provocó un albotoro entre los familiares de Alberto Arvelo Torrealba que concluyó con una demanda contra el sello Velvet por haber comercializado la obra sin permiso del autor; al final el litigio fue resuelto de manera amistosa a través de acuerdos y convenimientos. 

Contrajo matrimonio dos veces. De su primera unión nació su hijo José, conocido como Joseíto Romero (fallecido) destacado arpista  ejecutante del arpa en la famosísima versión de Florentino y el diablo. Su segundo matrimonio fue con la cantante de música llanera Rosita Barrero, con ella procreó cinco hijos y grabó "Los Diez Mandamientos" en contrapunteo.

José Romero Bello era de vestir impecable, sobre su cabeza nunca faltaba el sombrero, los que lo conocieron saben que su sola presencia infundía respeto. Contaba con esa jocosidad propia del llanero, se inventaba  frases las cuales se hacían famosas en su círculo y mas allá. Tenía una frase muy particular para saludar, siempre usaba la palabra "Catire" para dirigirse a  otra persona. 

José Romero Bello fue un auténtico Florentino y el único gran maestro que ha tenido la música llanera en cuanto a la formación de cantantes, copleros y arpistas. Hay quienes sostienen que ya José Romero Bello no está, de manera que no es posible que los nuevos talentos puedan ser formados en la música criolla desde una versión estrictamente vernácula, con criterios musicales y artisticos del joropo criollito que tenía él. El maestro José Romero Bello es una de las más auténticas expresiones de la música recia de nuestros llanos que formó parte de la generación dorada de Venezuela. Su lamentable deceso tuvo lugar el 19 de enero de 1988, a la edad de sesenta y seis años. 

José Romero Bello fue y es un ejemplo de emprendimiento, un valor de nuestra tierra que como cantante, músico, poeta y compositor no tuvo la suerte de beneficiarse  de las comunicaciones a través de la tecnología por lo que hoy en día y a medida que pasa el tiempo se hace menos conocido por nuestras generaciones presentes. Muchas de sus composiciones ya no se consiguen y menos se oyen en el mundo radial venezolano. Lo menos que podemos hacer sus admiradores es ubicar esas composiciones e incorporarlas a documentos para que todos las disfruten y conservarlas para la posteridad y conocimiento de nuestra descendencia. 

Si no contamos las historias corremos el riesgo de no saber quienes somos y lo que es peor, olvidar lo útil que hemos sido en la vida.