Header Ads Widget

Ticker

6/recent/ticker-posts

Doña Barbara

 Doña Bárbara y los reflejos de la Venezuela de principios del siglo XX

Por, Leopoldo Ágreda Lovera

“Yo escribí mis libros con el oído puesto en las palpitaciones de la angustia venezolana”

Rómulo Gallegos


Doña Barbara

 

Todos los seres humanos de todas las épocas son fruto de un tiempo, de una cultura, de una sociedad y unos ideales, propios de un tiempo propio; así podemos ver, como Bolívar deseaba conformar una gran nación americana, inspirado en los peligros que veía por parte, de los grandes imperios en decadencia, y con una manera de pensar propia de principios de finales del siglo XVIII y principios del XIX. De igual forma, la novela Doña Bárbara escrita por Rómulo Gallegos, es una obra maestra que refleja variados tópicos de la sociedad venezolana, más allá, de los asuntos políticos.

Doña Bárbara es una de las novelas venezolanas más editadas y traducidas de la historia, fue publicada en 1929, y desde sus inicios, se hizo acreedora de varios premios, además de ser reconocida por la crítica de la época, como una de las mejores obras de su tiempo. Incluso, el Presidente de Venezuela de aquel entonces, el General Juan Vicente Gómez, también sucumbió ante la grandeza del escritor, haciendo que le leyeran esta obra, la cual supuestamente terminó de conocer, bajo los faros luminosos de los automóviles que aparcaban en su casa de Maracay.

La novela Doña Bárbara representa la visión del autor sobre la sociedad venezolana de la época, un período que se regía bajo los oscuros auspicios del General, que con mano de hierro dirigía Venezuela. Rómulo Gallegos quiso representar en su obra la lucha entre la civilización y barbarie, dejando ver un poco, una idea central de la ideología imperante de la época, es decir: El Positivismo. Pero antes de esto, conozcamos un poco el resumen de Doña Bárbara.

Resumen de la novela Doña Bárbara

La historia de Doña Bárbara como afirma el mismo Gallegos, tiene su origen en diversos eventos, paisajes y personajes de la vida real, que el mismo pudo conocer durante un pequeño viaje que hizo al llano apureño durante la semana santa del año 1927.

La novela Doña Bárbara comienza mencionando el paisaje de un rio “un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen derecha”, la descripción del paisaje llanero será recurrente en todo el relato.

Doña Bárbara es representada como la mujer más hermosa de Venezuela pero también es una “mujer terrible, capitana de una pandilla de bandoleros, encargados de asesinar a mansalva a cuantos intenten oponerse a sus designios”. Es igualmente, la dueña de la hacienda “El Miedo”.

El temperamento de Doña Bárbara es producto de la maldad de algunos hombres, cuando ella tenía quince años y era conocida como “Barbarita”, trabajaba de cocinera en una embarcación que recorría los ríos de Ciudad Bolívar, un día un joven vagabundo llamado Asdrúbal, pide al capitán de la embarcación lo lleve a la ciudad de Manaos a cambio de trabajar para él; Asdrúbal es aceptado y allí, comienza la historia fugaz entre él y Barbarita.

Las largas conversaciones, las risas y miradas cómplices, hacen que el capitán (quien deseaba a Barbarita por su hermosura), le tienda una emboscada, donde el joven es asesinado para luego tomar por la fuerza a Barbarita; sin embargo, no contó que él mismo, sufriría ese oscuro destino, siendo Barbarita tomada por los verdugos del capitán. Es aquí, cuando el alma de Doña Bárbara comienza a emerger, y su crueldad empieza a mostrarse.

En la adultez, Doña Bárbara es duela de grandes tierras, ganados y el poder de casi todo el pueblo, solo un terrateniente queda y busca hacerle resistencia; se trata de Santos Luzardo, quien además, estudio en la Universidad en Caracas, y al volver a su hacienda en Apure luego de su estancia en la capital, sospecha que su capataz trabaja en las sombras junto a Doña Bárbara robándole su ganado.

Santos Luzardo se convierte en una figura central, ya que Doña Bárbara tuvo una hija llamada Marisela con un terrateniente a quien despojó de sus tierras, llamado Lorenzo Barquero. Barquero se ha hecho alcohólico y tanto él como su hija, son rescatados por Santos Luzardo, quien dará educación a la joven que descuella por su inteligencia.

Al final, Santos Luzardo queda atraído por la hermosura de Marisela con quien terminará relacionado, venciendo la figura del bien contra el mal cuando se corre el rumor en el pueblo que Doña Bárbara ha desaparecido. Ésta deja a su hija todas sus posesiones en herencia gracias a que vio a su hija junto a Santos Luzardo, viéndose Doña Bárbara reflejada en aquel amor fugaz de su juventud, decidiendo apartarse no solo de la vida de estos, sino del pueblo mismo.

Personajes, paisajes y el tiempo histórico

Mucho se ha dicho de la metáfora de los personajes en Doña Bárbara y la representación que hacen de varios elementos de la sociedad venezolana. Por ejemplo, Doña Bárbara representa por su fiereza, el ejercicio de la violencia, la superstición y la brujería, el atraso de lo peor del siglo XIX, que ya no debería tener cabida en los tiempos racionales del siglo XX.

Santos Luzardo en cambio, representa el símbolo del progreso, el estudio científico (ya que estudió en la universidad), y la contraparte de la ignorancia, el fanatismo y la superstición. Ambos protagonistas, tanto Luzardo como Doña Bárbara, son personajes arquetípicos que también representan la lucha entre el bien y el mal, la ignorancia y la razón.

Estos elementos junto a la descripción minuciosa del paisaje, forman parte de un elemento que responde a un período histórico que refleja Gallegos en su obra, es la influencia de la concepción positivista de la ciencia, donde la razón, la exactitud de los hechos y los determinismos, tanto naturales, como psicológicos e históricos, forman parte de la explicación de las causas de todas las cosas.

Con respecto a este elemento, pueden señalarse casos como: “la oscura herencia materna y paterna” en Marisela, la maldad fruto de la desgracia vivida por Doña Bárbara en su juventud, la inteligencia de Santos Luzardo promovida por su conocimiento académico, entre otros.

De igual forma, la descripción exhaustiva del paisaje por parte del autor puede responder a una labor de reconocimiento de su propia patria, de su propia tierra, además de la impresión que tuvo de la belleza del llano, de su gente, sus costumbres y sus vivencias, son un elemento que a cualquiera motivaría para estampar una obra maestra, como lo hizo Rómulo Gallegos