El juego de metras, tradición que revive la infancia
hace 10 años · Actualizado hace 10 meses
Son muchos los juegos tradicionales que enriquecen nuestra cultura venezolana, y cada uno de ellos guarda en su esencia un pedacito de nuestra historia.
Nos transportan, como por arte de magia, a los días dorados de la infancia: a ese tiempo en que la tierra era cancha, las manos eran herramientas de juego, y la imaginación bastaba para llenar de aventuras una tarde entera.
Eran épocas en las que la tecnología aún no había invadido cada rincón de nuestras vidas, y el entretenimiento nacía del encuentro con otros, del ingenio compartido y del gozo simple de jugar

Uno de estos juegos es el de las metras, pequeñas esferas comúnmente comercializadas en vidrio.
Existen muchas formas de ejecutar este juego y con reglas que varían de región en región. La descripción siguiente pertenece a la forma en que se jugaba en los llanos, específicamente en el estado Guárico.
El juego siempre se iniciaba en un solar o en lugares sin pisos de concreto; Para iniciarlo se hacia en el piso un pequeño hoyo ( con una chapa de refresco) y se trazaba una raya a cierta distancia del mismo. Cada jugador se colocaba en el hoyo y lanzaba una metra hacia la raya, el que lograra colocar la metra mas cerca de la raya tomaba el primer turno y así sucesivamente dependiendo de cuan cerca se encontraba.
El juego consistía en meter la metra en el hoyo y luego golpear la metra del contrincante, Con esta acción eliminaba al jugador y se quedaba con la metra del mismo. Durante el juego también se podía golpear las metras de los contrincantes ( solía decirse, cargo pegue) y una vez que caía en el hoyo eliminaba a los jugadores con pegue pendiente.
Cada turno consistía en un tiro con la metra y solo se tenia tiro adicional en el turno si se metía la metra en el hoyo o se golpeaba la metra de un contrario. La partida finalizaba al quedar un solo jugador y se iniciaba una partida nueva.
Era muy común pasar tardes enteras jugando con los amigos , muchas veces se perdía la noción del tiempo en el deleite de este maravilloso juego.
